domingo, 17 de mayo de 2009

Aprendiendo de los vacíos


La semana pasada asistí al Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología (EJIP) en Torres Vedras. Fue una experiencia distinta a las que suelo vivir en mi día a día... Con la visión de ser una infiltrada en un mundo de geólogos y biólogos especializados en el estudios de los estratos geológicos y la vida del pasado, recorrí los paisajes más bellos de la costa Portuguesa.

En Geología se llama estrato a cada una de las capas en que se presentan divididos los sedimentos. En la escuela suelen ponernos ejemplos cotidianos y graciosos para ilustrarnos la sedimentación y dar así, algún tipo de explicación a esos estratos. Seguro que habréis oído comparaciones varias: con la silla de vuestra habitación y las montañas de ropa sucia que allí se acumulan, con una taza en la que vayamos poniendo capas de azúcar, café en polvo... etc. Imagino que estas analogías no están del todo desencaminadas... Imagino que no.

Hurgando entre nuestra montaña de ropa sucia podemos saber qué pantalones nos pusimos el martes o qué camiseta llevábamos el jueves... De la misma forma, la presencia de rocas sedimentarias nos ayuda a entender el paisaje del pasado. Pero hay algo aún más sorprendente escrito en las rocas... No sólo nos dan pistas el silicio, el carbono o el hierro... El vacío tiene mucho que contarnos. De hecho, Nuno, el profesor de nuestra primera excusión nos dijo: "Los estratos son una secuencia de vacíos interrumpidos por materiales sedimentarios".



¡Me parece increíble! Nos pasamos la vida intentando llenarla y sobre saturarla... cuando el mayor misterio, el encanto más sublime, es el propio vacío. Por formación, mi mente siempre se ha sentido más cómoda en entornos huecos. Si pensamos en los átomos, por ejemplo, el núcleo de un átomo es cerca de 100.000 veces menor que el átomo mismo. Así que acaba siendo un montón de vacío. El pasado sábado, gracias a un grupo de jóvenes paleontólogos, volví a descubrir la importancia de la nada. El ser i el no ser son un todo para el saber.

El domingo asistimos a otra iniciativa también de grandes espectativas. Hicimos un tour geológico por Lisboa. Me pareció una idea estupenda y una locura acertadísima. Y es que, ¿a alguien se le habría ocurrido que un profesor universitario conseguiría que varias docenas de personas miraran el empedrado del suelo de su ciudad, con altísima atención, durante más de veinte minutos?


¡Dicho y hecho! El empedrado de Lisboa está hecho con diferentes tipos de roca: calcaria, magmática... Incluso pudimos comprobar sus reacciones al ácido y su facilidad o resistencia a ser cortadas.


Y por si mirar al suelo no fuera suficientemente entretenido, conseguimos encontrar diferentes fósiles incrustados en las rocas que construían los edificios de tan bella ciudad.



Ya lo sabéis, no hay que enmascarar la ciencia, no hay que buscarla en lugares extraños... Si en la danza hay física y en Lisboa paleontología, ¿no será que la ciencia forma parte de nuestras vidas?

Una vez de vuelta a mi querida ciudad condal y paseando por las librerías en busca de algo interesante para leer, encontré un título, que cómo mínimo, cautivó mi atención: Cómo fosilizar a tu hámster y otros experimentos asombrosos para científicos de butaca. Como de momento, mi plan de viajes hace un respiro, pensé que no podía dejar la oportunidad de leer dicho libro sentada en un butacón, silla o sillón. La verdad es que ya tengo ganas de poner en práctica algunas de las propuestas que, en un tono sencillo, describe Mick O'Hare en este libro. ¿Quién no quiere freír un huevo y que le salga verde? o ¿A quién no le gustaría pesar su cabeza?!!

Eso sí, aquellos que como yo, optéis por llenar vuestros hogares de experimentos domésticos, recordad que para fosilizar a vuestro hámster necesitáis que el pobre animal muera por causas naturales (no pretendemos hacer un exterminio de hámsters) y una serie de condiciones ambientales. Seguramente, nosotros no podremos ver el resultado, ya que los fósiles tardan decenas de miles de años en formarse, pero colaboraremos con futuros paleontólogos...




Como cantaba Siniestro Total, "Sonríe cuando te vayas a fosilizar, que no piensen luego que los has pasado mal". Pues eso, a no pasarlo mal y a seguir vivos una temporada más, que el vacío aún tiene mucho por enseñarnos.

2 comentarios:

Cris dijo...

Sembla que has après molt per Lisboa!! No m'haguès imaginat mai que el terra de Lisboa estiguès format per tants tipus diferents de pedra o que i haguessin fòssils a les parets! I molt interessant, tb, això que escrius que el ser i el no ser son un tot pel saber...

Records!

ilamandarina dijo...

Sí, sí... va ser tota una experiència!
De fet, en aquesta nova feina és un no parar. Avui he estat visitant l'Abocador de Can Mata per fer una petita peça per UABDivulga. Allà va ser on van trobar el Pau!! Tota una història...

Records i petons Cris!!

ila