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domingo, 1 de febrero de 2009

La Mandarina va creciendo... ¿Llegará a ser naranja?


Faltan tres días para que La Mandarina de Newton cumpla seis meses de existencia. Durante este tiempo, vosotros habéis ido colaborando conmigo para ir consiguiendo poco a poco generar debates y conversaciones científicas, tecnológicas y humanas. ¡Muchas gracias!

En este post de cumplemeses, quiero enseñaros la cara de La Mandarina de Newton. Esta foto, realizada por Arnór Skuli de Raykjavik, se ha convertido en mi logo mandarinero. También me gustaría hablaros de la genealogía mandarinera:

La Mandarina es el fruto del mandarino. Pertenece al grupo de frutos llamados hesperidios y su pulpa está formada por un considerable número de gajos llenos de jugo; el cual contiene mucha vitamina C, flavonoides y aceites esenciales. Es el cítrico más parecido a la naranja, aunque de menor tamaño, sabor más aromático y con mayor facilidad para quitar su piel. Por eso se considera una de las frutas más apreciadas. La mandarina proviene de las zonas tropicales de Asia; y se cree, que su nombre se debe al color de los trajes que utilizaban los mandarines, gobernantes de la antigua China. En algunos países latino americanos se le llama naranja china.

Yo mi vinculé a las mandarinas gracias a Bruno, el protagonista de un libro de lectura que cayó en mis manos cuando yo tenía, tan sólo, 6 años. Bruno tenía que escribir una redacción sobre un miembro de su familia, y eligió a su hermana. Bruno contaba que su hermana quería ser mandarina y su profesora extrañada le decía que su hermana no podría ser la fruta del mandarino. Pobre Bruno... pobre hermana... Ella lo que quería ser... era... ¡bailarina! Yo, también quise ser bailarina durante algún tiempo... hasta que de repente, una día, estudiando física a altas horas de la tarde... caí en la cuenta de que en realidad no sería bailarina... Yo sería mandarina.

Caí como caen las mandarinas, y como podrían haber caído las manzanas. ¿Manzanas Newtonianas? Sí, las mismas... Esas manzanas que popularizaron al físico, matemático y astrónomo inglés de finales del siglo XVII, principios del siglo XVIII, Newton.

Newton es considerado uno de los científicos más brillantes de la historia. La Ley de la gravitación universal, fue seguramente su aportación más importante y conocida. Según esta ley, la atracción de dos cuerpos es directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa. La Ley de la gravitación es la responsable de que la Tierra orbite alrededor del Sol, que la Luna nos acompañe dando vueltas alrededor de la Tierra, que los objetos se caigan al suelo o de que podamos llevar pendientes. Su obra más destacada es Principios matemáticos de la filosofía natural. En ella, Newton recoge las leyes que constituyen la base de la dinámica, o del estudio de fuerzas. Curiosamente, Newton nació el mismo año en que murió Galileo, el padre de la ciencia moderna y de quién ya he hablado brevemente en un post anterior. Algunos consideran este detalle como un símbolo de la continuidad en el avance de la historia de la Física.

Con esta curiosidad me despido por hoy. Eso sí, deseando que las mandarinas sigan avanzando aunque sin llegar a ser naranjas o pomelos, que la Física siga estudiando, las caídas, los cuerpos, las cuerdas y el Universo, que sigamos divulgando y que vosotros continuéis apreciándolo. Un saludo a todos y gracias por estar al otro lado.